“Intervención en el Módulo 10” que parece un nombre de película, es en realidad el despegue de un anhelo presente en Bidesari a lo largo del tiempo. Hace varios años, nos invitamos a soñar para reflexionar sobre nuestros deseos de futuro y así nació la idea de intervenir con las mujeres privadas de libertad. ¿Y porque no?, el sueño ha estado ahí presente, siempre en nuestras propuestas de futuro y ahora, desde julio de 2020 “intervención en el módulo 10” es la transformación en realidad de un ideal ya que es en este Módulo donde conviven las mujeres presas en el centro penitenciario Zaballa.

En su mayoría, las mujeres privadas de libertad proceden de una situación previa de exclusión y presentan un alto grado de vulnerabilidad social. El porcentaje de mujeres en las cárceles de España, representa menos del 10% de la población penitenciaria y este hecho implica que cuenten con mayor precariedad en los espacios, que exista mayor lejanía a su entorno familiar o que haya peores condiciones de alojamiento entre otros.

Comenzamos este nuevo reto con algo de miedo y dudas, pero sobre todo con mucha ilusión por afrontar una nueva experiencia que pudiera resultar una intervención valiosa para las mujeres privadas de libertad y así mismo ayudar a visibilizar y dar voz a una realidad en muchas ocasiones silenciada.

Para ello, antes de verano pusimos en marcha el proyecto realizando entrevistas individuales para conocer a las personas que iban a participar escuchando sus objetivos y expectativas.  Desde septiembre, llevamos a cabo una intervención quincenal en grupo siendo el objetivo construir un espacio de seguridad en el que cada persona, cada mujer, lucha por mejorar su calidad de vida. Un espacio en el que compartir, escuchar y ser escuchadas, un espacio donde empoderarse, aprender a ser libres y en definitiva facultarse para ir en busca del cambio y de la transformación personal.

En las sesiones tratamos temas relacionados con el autocuidado,  tanto en su dimensión física y emocional como en el plano social y en las relaciones que establecemos con otros/as. El autoconocimiento para adquirir mayores cotas de autonomía y aumentar la confianza en una misma y la aceptación y gestión de las emociones adquiriendo herramientas que potencien el bienestar personal. Todo ello integrando la perspectiva de género en nuestra intervención.

Asimismo, otras entidades han comenzado también a intervenir con las mujeres en prisión, cada una aportando su grano de arena y desde Bidesari, estamos decididos y motivados para que esta experiencia sea el inicio de un proyecto afianzado en el tiempo.

Ahora que finaliza este año tan atípico y difícil nos alegra poder compartir estas noticias positivas que nos ayudan a cargarnos de energía para continuar en movimiento siempre en favor y para dar respuesta a las necesidades de las personas presas.

 

Equipo de Responsabilización