52 horas, una llamada y el tiramisú

Y llegó el viernes.

Tras una semana tensa en la que he descubierto que las medidas para crear empleo que se han implantado en este país, han sido utilizadas en mi empresa (y no sé porque me da que no es la única) para aumentar con mayor facilidad -¿será sinónimo de impunidad?- las frías cifras del paro; nos tocaba salida de fin de semana con Bidesari. Balmaseda. Casa de La Garbea. 5 chicos y 7 voluntarios. Y muchas, muchas ganas.

Ya son las 5 de la tarde, después de comer y antes de hacer la mochila, suelo echarme un rato; hay que coger fuerzas para poder acompañar de la mejor manera posible a los chicos. Suena el teléfono. Es Miguel. Suele ir solo a Nanclares a recoger a los chicos; esta vez me toca acompañarle. Mezcla de ilusión y responsabilidad.

A todo correr hago la mochila, y casi sin darme cuenta estoy de nuevo en Bilbao subiéndome a nuestra imprescindible furgo amarilla, camino de Nanclares. Vamos charlando; me siento como en casa.

Una vez en la sala de espera del nuevo y despampanante centro penitenciario, nos toca esperar un buen rato; da vértigo pensar que es el hombre el que ha decidido construir estos muros aun mas altos, y las ventanillas por las que puedes hablar con el funcionario de la puerta aun mas pequeñas.

Consiguen salir los 5! Empezamos bien. Hasta que no entré en Bidesari no entendía en toda su magnitud lo que significaba la imprevisibilidad de última hora.

Creo que ese momento de verles salir no se me borrará en mucho tiempo. Espero que nunca. El mayor de ellos llevaba casi 4 años sin pisar la calle. Los olores, los ojos achinados al mirar al horizonte, los coches, el perro,…sí, definitivamente me reafirmaba en mi idea de que otro derecho, más humano al menos, es posible.

El fin de semana es una experiencia muy completa, potente. Y éste no iba a ser menos. Nuevos chicos, nuevos voluntarios, pero el mismo espíritu. Intentando utilizar todos los momentos para que tengan un componente educativo. Acompañamos a los chicos en su proceso de cambio (porque es solo suyo) a un mundo en el que la droga pasa a ser de verdad una experiencia del pasado, y la actitud positiva y la fuerza de su gente, dos herramientas que no tengan precio en su futuro.

Podríamos hacer varios posts sobre las actividades que hicimos, las conversaciones durante los paseos, la elaboración de los menús, la velada, los ronquidos,…pero eso queda en el fin de semana y en un rincón de cada uno de nosotros.

El domingo, después de evaluar con ellos y despedirnos de los chicos subidos de nuevo en la furgo, nos toca evaluar a nosotros. Hasta llegar a casa a las 9 de la noche han sido 52 horas de una intensidad alta. Y se me han pasado de rápido como un día de 8 horas de mi jornada laboral.

3 años después de entrar en este proyecto sigo con el mismo gusanillo, y eso me hace sentir vivo. Y veo vivo al proyecto, y eso me hace sentir orgulloso.

Siendo un poco vanidoso, creo que mi entorno también se enriquece con mi experiencia, les traslado una realidad desconocida hasta el momento para ellos, y tengo la suerte de que entienden mi necesidad de aportar mi grano de arena a la creación de una sociedad mas humana. Tengo mucha suerte con ellos. Y que leches! Les voy a hacer un tiramisú casero que nos enseñó Amaia durante la salida que van a flipar…

 

Miguel Hidalgo

Voluntario del proyecto de Fines de Semana

¿TE APUNTAS AL CAMPO DE TRABAJO 2013?

El campo de trabajo de verano que organiza Bidesari de Pastoral Penitenciaria siempre es diferente, siempre es sorprendente.

Pretendo animar a aquellas personas que nunca han vivido una experiencia similar. Es verdad que habrá que vencer la pereza veraniega y tal vez los prejuicios sociales que todos tenemos para acabar disfrutando de un encuentro único.

Un espacio socioeducativo en el marco del ocio y tiempo libre que se desarrolla del 28 de julio al 5 de agosto con personas presas y personas voluntarias en el Monasterio de Zenarruza (Bolívar- Markina). Un lugar idílico de paz y tranquilidad que logra sorprender cuando se llega allí por primera vez. Y que al concluir el campo de trabajo es todavía un lugar más especial.

Es especial porque el encuentro de las personas es una de los regalos más bonitos que se pueden vivir. Personas que vienen de realidades muy distintas, y todas llegan con el convencimiento de que siempre hay margen a mejorar tanto en lo personal como en lo social. Las personas voluntarias buscan crecer en muchos ámbitos de su vida, uno de ellos, el de no dejar de lado otras realidades diferentes y acompañar a personas que en un momento determinado de su vida necesitan un empujón, para que por ellas mismas caminen y sean los protagonistas de sus vidas.

Es aquí donde nos encontramos a los actores principales de este escenario. Personas que viven en prisión y vienen trabajando en los grupos de Bidesari a través de un itinerario educativo, que nos permite ir conociendo a la persona y que ella misma se conozca. Personas que comienzan a tener cerca la posibilidad real de seguir realizando su proceso de cambio personal e incorporación social. Continuar trabajando para cambiar su estilo de vida y superar definitivamente su problemática como personas drogodependientes en muchos casos.

Es por ello que el campo de trabajo es una experiencia que les permite ser conscientes de que existen otras formas de vida a la hora de relacionarnos, de disfrutar nuestro ocio, de reflexionar sobre nuestras vivencias, etc.…

Muchas personas voluntarias pasaron un día por este campo de trabajo y se quedaron enamoradas del trabajo que Bidesari realiza. Puede sonar cursi, pero es la realidad. Cuando una persona se despoja de sus prejuicios y se encuentra con la persona y no con el preso, comienza a entender sus dificultades y le pide un esfuerzo para que las cambie, a la vez que va reforzando aquellos comportamientos que le ayudan a crecer.

Muchas personas pueden creer que caemos en la compasión con esas personas, pero para nada ese es nuestro objetivo. Les estaríamos haciendo un flaco favor.Creemos en que todas las personas son susceptibles de realizar cambios en su vida, siempre se puede aspirar a la mejora de alguna de las áreas de nuestra vida. Gracias a su trabajo personal y el apoyo que Bidesari les ofrece desde el marco teórico de la relación de ayuda. Una relación alejada de actitudes asistenciales sino que se ofrecen actitudes donde al acompañarles con un estilo educativo concreto busca despertar a la persona para que ella sea la protagonista de su vida y de sus cambios.

Os pondría contar las actividades que hacemos, pero creo que es mejor que deis el paso vosotros. Llamar, acercaros, y no os lo penséis mucho! Mi experiencia personal me dice que en los campos de trabajo uno debe de dar el paso, acercarse y después con el tiempo evaluar si mereció o no la pena. Y lo digo alto y claro, este campo de trabajo merece mucho la pena.

Si quereis más información o apuntaros directamente al campo de trabajo podeis contactar conmigo a traves de esta dirección de correo electrónico: myuste@bidesari.org

Y aprovecho este espacio para agradecer a todas las personas voluntarias que durante todos estos años han participado, implicándose de una manera ejemplar.

Mila esker! ¡Nos vemos pronto!

Miguel Yuste. Educador Social de Bidesari

Cárcel y exclusión social.

En la Asociación Bidesari de Pastoral Penitenciaria llevamos acompañando procesos de incorporación social de personas privadas presas desde hace casi 20 años. Nuestra intervención socio educativa se realiza tanto dentro como fuera de prisión. Se trata de iniciar los procesos dentro de la cárcel y darles continuidad fuera una vez las condiciones judiciales de la persona le permiten salir de la cárcel para realizar un cumplimiento alternativo a la pena de cárcel. Trabajamos fundamentalmente con personas privadas de libertad drogodependientes, personas privadas de libertad inmigrantes, y mujeres en prisión.

Nuestro trabajo durante estos años nos ha permitido constatar algo que los diversos estudios e informes ratifican: que prisión y exclusión social están íntimamente conectadas. Lo están de dos maneras: acaban en la cárcel muchas personas procedentes de situaciones de exclusión social severa y a su vez las largas y repetidas estancias en prisión tienen una doble consecuencia sobre la persona: la hacen más vulnerable en todos los planos (físico, psicológico, relacional) lanzándola si cabe más inexorablemente hacia contextos de marginalidad donde de nuevo queda atrapada.

¿Quiénes son los presos? El 90% es varón, el 35% es soltero y la edad media del recluso es de 36 años. Casi la mitad tiene únicamente estudios primarios, un 7% no acabó ni siquiera ese ciclo y un 1% de la población presa es analfabeta. Los trabajadores no cualificados están sobrerepresentados (son el 56%), mientras que con los que tienen ocupaciones de cuello blanco sucede lo contrario (15%). El 80% de los presos extranjeros dice que no tiene apoyo de su embajada o consulado. (EL MUNDO. LUNES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2010). Según datos oficiosos el porcentaje de personas encarceladas con serios problemas de salud mental supera el 50% de la población reclusa (en el caso de los extranjeros en prisión esa proporción aumenta). Las mujeres representan el 8% de la población penitenciaria a nivel estatal.

A tenor de algunos de estos datos parece razonable pensar que los esfuerzos han de ir encaminados hacia una intervención con estas personas que la dote de mayores capacidades tanto en el plano de las habilidades sociales, gestión emocional, manejo del tiempo de ocio, adquisición de una pequeña red social nueva y positiva, como en el plano de su capacitación para el acceso al mercado laboral, pasando por la adquisición de una formación eminentemente practica que le capacite para el empleo. Y por último, y no menos importante, por posibilitar el acceso a una vivienda digna y acorde con sus exiguos ingresos.

El trabajo directo nos dice que las personas tras llegar después de un largo y costoso proceso desde el interior de la prisión hasta etapas finales de inserción se encuentran: con cursos de formación escasos y donde se hacen selecciones cada vez más exigentes quedando siempre relegados a los últimos puestos (por esto la orientación laboral y la preparación para el empleo sin un trabajo acompasado de acompañamiento integral a la persona tendrá escasos resultados); una situación laboral impracticable para el ciudadano medio cuanto más para quien ha salido hace unos meses de prisión y su currículum es como un desierto; una sociedad que en tiempos de escasez se debate entre el deber moral de ayudar al que está en una situación de exclusión y el tentador pensamiento implementando por algunos sectores formulado como “primero los de aquí y si no llega para los que han venido que regresen a su tierra” (sin plantearse las causas profundas de la situación e identificar a los verdaderos responsables de esta poli-crisis); una vivienda de alquiler que sigue siendo inaccesible para un mileurista cuanto más, en el mejor de los casos, para un perceptor de RGI (la RGI 612 euros/mes – alquiler de una habitación sin derecho a sala 300 euros).

¿Cuales son algunos de los retos para este 2013?
El primer reto: continuar trabajando para que las condiciones sociales sobre las que se asienta la libertad y la igualdad de las personas y los grupos sean reales y efectivas, reduciendo las causas que llevan a una cada vez mayor asimetría social. Exigir el disponer de los medios tratamentales, jurídicos, y de ayuda social para la vida digna en libertad.

Segundo: sostener la intervención en términos de calidad aceptables. Lo que se nos antoja una misión compleja, el gasto mayor cuando hablamos de intervención socio-educativa sabemos que es en contar con profesionales con una buena cualificación y experiencia en el ámbito. Muchas de las pequeñas entidades no sobreviran a esta era de recortes, aquellos programas que logremos salvar se hará a costa de la precarización de muchos puestos de trabajo. Y bajo mi punto de vista esto significara una merma en la calidad del servicio. Así se viene reivindicando desde hace un tiempo desde la Marea Naranja, dinamizada en estos momentos por los colegios profesionales tanto de trabajo social como educación social.

Tercero: que el tercer sector este unido y respalde un posicionamiento claro ante los recortes que poco a poco van acometiendo las administraciones públicas en el ámbito de la protección e intervención social. Que se compartan recursos entre entidades. Superar planteamientos puristas para descubrir todo lo que tenemos en común para poder trabajar juntos. Denunciar a aquellas administraciones publicas que solamente están mirando en la licitaciones quien lo hace más barato sin importar ni el proyecto educativo ni la cualificación de los trabajadores…..Vemos empresas que licitan igual a la colocación de tendido eléctrico como a la intervención social, no aportan ningún valor añadido pero si un coste atractivo.

En cuarto lugar: innovar que significa percibir la información de forma abierta, desde distintas perspectivas utilizándolas para generar nuevas ideas y enfoques. Introducir nuevos procedimientos y acciones en el propio proceso de trabajo para responder mejor a las limitaciones y problemas detectados.

En quinto lugar: unas organizaciones de voluntariado no de “majetes”, que comulgan con el discurso imperante de que no se puede hacer otra cosa, sino unas organizaciones y personas voluntarias reflexivas y críticas. Claro que habrá que atender las heridas (asistencialismo) pero sin perder de vista las causas, que son fundamentalmente políticas, que intentan convencernos de que no hay otra salida a la crisis que la de reducir el déficit a costa de recortar derechos laborales y sociales.

Roberto Vidal Failde. Educador social de la Asociación Bidesari de Pastoral Penitenciaria.

UN NUEVO COMPAÑERO DE EQUIPO


Una de las cosas chulas que tiene mi trabajo en Bidesari, es que es una auténtica gozada contar lo que hacemos a mis amigos y amigas.

Empezamos el año pasado con un proyecto llamado “Metiendo el pie”, que me encanta contar como es porque nace con el propósito de acercar a la sociedad la realidad de las personas presas de un modo sencillo y natural.

Muchas veces se quiere entrar en la prisión, solamente, desde la curiosidad, pero sin una actividad concreta. Una realidad que nos hace preguntas tales como: ¿Quiénes estarán?; ¿Cómo son?; ¿Qué delitos han cometido?; ¿Es parecido a lo que nos cuentan las películas americanas?…

Desde Bidesari y Pastoral Penitenciaria no creemos en ese modo de actuar, porque no dignifica a la persona.

Las personas presas, no son monos de feria, sino personas a las que se debe tender puentes para favorecer su reinserción. Es necesario para ello seguir teniendo un contacto con la sociedad, y que ésta no le dé la espalda. Ese acercamiento debe tener siempre un objetivo educativo. No nos basta que las personas conozcan la prisión (como espacio físico), sino que lo que nos importa es que se dé una interacción entre la sociedad y las personas presas para ir desmontando prejuicios y barreras.

De este modo, una vez al mes, un grupo de personas voluntarias entra en la prisión a jugar un partido de fútbol.

¿Por qué el fútbol? Porque es una actividad que les motiva y cuenta con las instalaciones para ello, es una ocupación sana de su tiempo libre y posibilita que personas voluntarias se acerquen a esta realidad de un modo natural.

Lo llamamos “Metiendo el pie” porque en fútbol meter el pie es una expresión muy conocida en el argot futbolístico. Supone un grado implicación personal para el beneficio del equipo.

A su vez meter el pie tiene además otra connotación. Promover la participación ciudadana mediante esta actividad, de manera que las personas voluntarias entren a las prisiones y conozcan esa realidad y a las personas de un modo más humano.

Es por ello, que conversando con Miren, profesora del Centro de Somorrostro,y ver mi cara de felicidad al contarle esta actividad, me propuso que fuera al centro a contar que es Bidesari, porque le parecía que el trabajo educativo que desarrollamos es valioso y necesario. Miren quería que los alumnos y profesores lo conocieran de primera mano.

Nos pusimos manos a la obra y en el centro explicamos que es Bidesari,y el cómo desde su misión favorece que las personas presas se responsabilicen de sus vidas y trabajen para afrontar esos cambios. Desde Bidesari se favorece el protagonismo de la persona, asumir sus conductas anteriores y desde ese reconocimiento generar cambios en su estilo de vida. Para ello está el acompañamiento educativo que se realiza con ellos. Un itinerario que nace dentro de prisión, pero que contínua fuera a través de sus recursos residencialas.

Es necesario mostrar que las personas presas son responsables de sus actos, pero a su vez es necesario reconocer que sus historias vitales son complicadas.Vienen marcadas en su mayoría por problemas en su infancia y adolescencia. No hay que estigmatizar conductas, sino promover cambios desde el compromiso de la persona y el acompañamiento educativo.

Las oportunidades que hemos gozado muchos de nosotros desde que nacimos no las han tenido muchas de estas personas. Las personas presas en su mayoría son pobres y en situación de exclusión social y muchas de sus conductas son aprendidas y reforzadas desde las primeras etapas de su vida.

Después de unos días Miren me llamó entusiasmada. La presentación de dicha realidad había motivado entusiasmo entre los alumnos y profesores y el deseo activo de participar en uno de los partidos de “Metiendo el pie”. Las ganas de conocer esta realidad y posibilitar un espacio de ocio positivo dentro de prisión estaban presentes. ¡Qué subidón!!!

Después de realizar los trámites pertinentes, pusimos como fecha el sábado 13 de abril.

Ese sábado volví a revivir el primer día que entré en la prisión. Observar en caras nuevas esa primera entrada es a menudo para mí volver a entrar en prisión. No había miedo, sino muchas ganas. Al comenzar una foto todos juntos en la entrada con caras sonrientes, por si luego se nos veía cara de derrota jejeje….pero realmente la victoria se iba dando cada vez que las puertas se iban abriendo y nos íbamos acercando al patio.

Lo bonito era ver como alumnos y profes juntos, se disponen a conocer una nueva realidad, a implicarse en una institución como la prisión, y generar un ambiente bonito dentro de la prisión.

El resultado deportivo fue lo de menos. Lo bonito era ver como alumnos y profes juntos, conocieron una nueva realidad, se implicaron en ella y generaron un buen ambiente. El equipo del centro de Somorrostro ganó , empató y perdió partidos, pero especialmente habían ganado las personas presas por recibir un sábado diferente y sentirse acompañados y los profes y alumnos del centro por vivir una experiencia nueva. Una experiencia con personas excluidas que necesitan del apoyo social para sentirse acompañados y cambiar de vida.

Al final llegó la despedida con la gente. Tal vez no se acercaron a darles un abrazo y no todos son capaces de darte las gracias, pero se veían las miradas de agradecimiento. A veces cuesta expresar sentimientos en un lugar tan hostil….porque recuerdo que incluso a nosotros nos cuesta expresar sentimientos en ambientes más sosegados.

Al salir, otra foto, con más alegría que la anterior, porque había merecido la pena meter el pie. Los profes y alumnos mostraban su alegría y ya estaban pensando entre todos como transmitir al resto del Centro esta actividad. Desde Bidesari estamos muy contentos con el resultado de esta actividad, especialmente por la implicación del centro y por sus ganas desde el primer momento. Sabemos desde Bidesari que podemos mejorar la propuesta para que las personas y centros con los que trabajamos expriman a tope esta experiencia y entre todos consigamos desmontar prejuicios y favorecer que nuestra sociedad sea más inclusiva con las personas presas.

Es necesario seguir marcando más goles todos juntos. Eskerrik asko al Centro Somorrostro por formar parte de este equipo.

MIGUEL YUSTE

Educador Social de Bidesari

¿Una segunda oportunidad?

Últimamente estamos más atareados que de costumbre….aunque esto empieza a ser una constante. De todos modos no dejamos de acudir allí donde quieren saber algo más de la realidad de las personas privadas de libertad y del trabajo que Bidesari desarrolla desde hace ya casi 20 años.

Somos conscientes que tan importante es trabajar en el día a día acompañando los procesos de las personas privadas de libertad como contarlo!!

Os dejo esta entrevista que en Radio Euskadi le hicieron a nuestro compañero Roberto Vidal, espero os guste y si así es que la difundáis a través de vuestras redes sociales. En las digitales y en las analógicas!!!

http://www.eitb.com/es/audios/detalle/1300590/una-segunda-oportunidad–antonio-alba-roberto-vida/

Bidesari en Deusto Campus

 

Desde hace ya unos años Bidesari en colaboración con Deusto Campus de la Universidad de Deusto acercamos nuestro trabajo y la realidad de las personas presas a la universidad.

Lo hacemos a través de un curso de formación que impartimos en la propia universidad los diferentes profesionales de Bidesari. Este curso costa de 5 sesiones de una duración aproximada de 2 horas. A través de estas sesiones vamos compartiendo diferentes contenidos: Bidesari como organización social de voluntariado, aspectos y consecuencias de la vida en prisión para las personas presas,mitos de nuestra sociedad en torno a las personas presas, posibles alternativas a las penas de prisión, perfil y problemáticas de las personas inmigrantes privadas de libertad, mujer y prisión, la relación de ayuda como marco teórico para la intervención con personas presas, etc.

Como solemos decir, el tono de estas sesiones de formación intenta ser no el de una clase magistral al uso, sino más bien  trata de hacer un abordaje de la realidad, desde la experiencia profesional de las personas que trabajan día a día dentro y fuera de la cárcel. La experiencia de trabajo diario de los profesionales de Bidesari de alguna manera no es otra cosa que el conocimiento aplicado de diferentes disciplinas académicas como son la educación social, la psicología o el derecho.

Estamos en la universidad desde el 27 de febrero de 2013 hasta el 17 de abril. ¿ Acaba esta iniciativa conjunta aquí? No!

Esta muy bien ir a la universidad y compartir con un grupo de 30 alumnos y alumnas de diferentes carreras universitarias nuestro trabajo, y esta mejor aun proponerlas a estos 30 chicos y chicas una segunda parte. ¿cual es esta segunda parte?

Esta segunda parte consiste en invitarles y posibilitarles continuar su acercamiento al mundo de la personas presas, realizando una pequeña experiencia de voluntariado en alguno de nuestros proyectos o si lo prefieren hacer esta experiencia más tarde en el mes de agosto en la actividad de verano que llamamos campo de trabajo.

Creemos que este doble movimiento,  por una parte acercarnos a alumnos y alumnas en su propio terreno universitario y luego invitarles a salir de su “espacio de confort”, hace más completos, profundos, y duraderos los objetivos que se pretenden con esta iniciativa:

Un primer objetivo seria que se conozca que hay profesionales que trabajamos en la intervención socio-educativa con personas presas y que esto no solo es posible sino que es una  alternativa real y viable a la mera pena de prisión.
Un segundo objetivo sería el movilizar el deseo de comprometerse como personas voluntarias con esta realidad concreta, la de la personas presas. Garantizando por nuestra parte un experiencia de voluntariado donde estos chicos y chicas van a poder descurbir lo que significa ser voluntario en una organizació social como es Bidesari.
Y un tercer, y no menos importante,objetivo seria el de movilizarnos como entidad, en estos tiempos si cabe más que nunca debemos de ir buscando formulas para ir generando una cada vez mayor base social que nos conozca, nos legitime y si lo desea se movilice siendo agentes de sensibilización, personas voluntarias o socios que con una pequeña cantidad de dinero respalden los proyectos de Bidesari.

Roberto Vidal.

Educador social y responsable de voluntariado.

Perdón


Curiosa forma de empezar a escribir un post, pero de verdad creo que de primeras tengo que pedir perdón por permitirme el lujo de escribir de la prisión. Yo que no paso más que unas horas a la semana allí estoy ahora delante del ordenador tratando de hacer llegar a los demás lo que significa estar allí, trabajar en la cárcel. Una vez hecho esto, siento como la carga sobre mis hombros, esa presión, se va desvaneciendo. Ahora sí, puedo continuar.

Como decía, me voy a permitir el privilegio de escribir sobre la prisión; en concreto del Proyecto de responsabilización en la prisión de Zaballa (Álava). No pretendo que sea un post técnico, ni moralista, no trato de convencer a nadie; simplemente quiero explicar cómo se ve desde este lado.

No saben lo difícil que es explicar cómo un día acabas allí. Estas personas están cansadas, sin esperanza, buscando cualquier atisbo de ilusión que les enganche, que les anime a continuar. Y ahí llegas tú, muerta de frio (porque anda que no hace frio en Vitoria) después de haber pasado mil controles de seguridad y con la presión sobre tu cabeza. Y es que no es fácil cumplir con las expectativas, con la exigencia del grupo pero también con la mía. Sin darte cuenta, estas en medio del patio y lo primero que haces de manera inconsciente es mirar hacia arriba para coger aire. Pero no te demores, los chicos esperan en los módulos.

Ya en el camino comienzan las primeras conversaciones, ¿Qué tal la semana? ¿Ha venido la familia? ¿Has conseguido el papel? Cuando comienza el grupo sabes que tienes que dar lo máximo, ellos esperan algo de magia que haga que su realidad entre esos muros cambie durante las dos horas que estamos allí; pero yo, solo puedo ofrecerles mi trabajo. Al principio el grupo no consigue arrancar, crees que no logras llegar a ellos; sin embargo, luego siempre hay algo que cambia las cosas, algo que hace que si logremos conectar. Y tu ilusión y tu energía aumentan, hasta te permites una broma y ves como ellos también se van relajando, van confiando en ti y es entonces cuando surge esa magia de la que hablaba antes.

El grupo termina, siempre tarde, y es que nunca me dan las horas pero hoy el grupo se va contento, ilusionado, con ganas y entonces; aunque no haya conseguido hacer la dinámica que había preparado, aunque me falten un montón de temas por tratar sé que he conseguido el objetivo que pretendía. Poder acercar un poco más a los chicos a su tratamiento, a su proceso de cambio. La despedida siempre es enérgica y un poco triste “hasta la semana que viene!!” “sed buenos!!”.

Después de los grupos, los educadores sociales vamos comentando el día, viendo que tenemos que cambiar, en que tenemos que insistir…. Antes de salir y montar en la furgoneta vuelvo a mirar el cielo; quizá es cosa mía pero parece que el cielo está un poco más bajo e incluso está saliendo el sol.

Quizá no he logrado explicar lo que se vive realmente, por eso pido disculpas; sin embargo, no puedo alargarme más, tengo que preparar el material. Esta tarde me voy a prisión.

Itziar Sauto. Educadora Social.

Disfrutando de un día de Basket

Bidesari ayer pudimos disfrutar de un partido de Basket espectacular, en el Bilbao Arena, gracias a la gestión de bolunta y el compromiso de la Fundación Bilbao Basket, con su programa “un partido, una causa”.

Pudimos disfrutar del partido a la vez que dábamos a conocer quienes somos y que hacemos. Para la ocasión además hicimos unas camisetas en las que lucíamos nuestro nuevo logo.

 

 

 

Este logo que ahora nos identifica ha sido el fruto del trabajo desinteresado de Rebeka Arce, una gran diseñadora que forma parte de Bidesari desde hace unos meses y gracias a su compromiso y generosidad esta acompañándonos en aspectos referentes a imagen corporativa.

Si te gusta nuestro logo puedes colaborar con nosotros adquiriendo una camiseta negra con nuestro logo en blanco por 5 euros.

Puedes visitarnos en nuestra sede para recoger la camiseta, previamente ponte en contacto con Bidesari escribiendo al una de estas dos direcciones de correo electronico ojimenez@bidesari.org o rvidal@bidesari.org

Foto: Este domingo, el Bilbao Arena fue un poco de Bidesari, gracias a la fundación Bilbao Basket. En estos días iremos subiendo fotos para que podais ir viéndolas.

 

“Tenemos una sociedad instalada en el ojo por ojo”

Con motivo de la semana de la Merced, que celebramos durante esta semana, el educador social y responsable del voluntariado en la Asociación Bidesari de Pastoral Penitenciaria, Roberto Vidal, reflexiona sobre la realidad de las personas presas.

¿Cuál es el perfil de estas personas que habitan nuestras cárceles?

Solamente un dato para ilustrar esta realidad: hay en España unas 71 mil personas presas, la mayoría de ellas no son peligrosas, como nos quieren hacer creer muchas veces algunos medios de comunicación, más bien son personas que han cometido pequeños delitos, fruto de la situación de exclusión social en la que ya llevaban tiempo inmersos antes de entrar en prisión, y a la que la propia prisión les devuelve más tarde, como una fuerza gravitatoria casi inevitable. Tampoco es cierto, aunque lo oigamos repetitivamente, que entran por una puerta y salen por otra. El sistema penal español es el más represivo de la unión europea, el tiempo medio de estancia en prisión es de 5 años.

¿La cárcel esta siendo un instrumento eficaz para que las personas presas logren más tarde una inserción social exitosa?

Desde mi experiencia puedo deciros que la cárcel no sirve para que las personas sean mejores ciudadanos y ciudadanas, lejos de ayudar a la persona a tomar conciencia del mal que cometió y ayudarla a madurar, cambiar y superarse, lo que consigue es minar más la autoestima, las capacidades y la esperanza de la propia persona en poder construir una vida diferente. La cárcel no pone los medios adecuados para alcanzar un verdadero cambio personal, y condena finalmente  a un tiempo improductivo, a un tiempo de soledad, a un tiempo y unas circunstancias que lejos de mejorar a las personas las rompe más si cabe, logrando que sean más disfuncionales y por lo tanto haciendo más difícil su inserción social.

¿Cuál dirías que es el objetivo prioritario de Bidesari?

Desde Bidesari de Pastoral Penitenciaria se trabaja para lograr transformar esta realidad desde el convencimiento de que en la medida que logremos poner los medios adecuados para que las personas presas inicien procesos de cambio personal y social, solo en esa medida, lograremos que se integren un día junto al resto de la sociedad como uno más. Solo si logramos que el tiempo de estancia en la prisión sea un tiempo de verdadera preparación para vivir como ciudadanos adultos en libertad y responsabilidad estaremos haciendo bien las cosas.La asociación Bidesari de Pastoral Penitenciaria a través de sus proyectos tanto dentro como fuera de la cárcel acompaña los procesos de cambio personal e incorporación social desde una perspectiva socioeducativa.

¿Destacarías algún otro objetivo de vuestro trabajo como asociación?

Además del trabajo socioeducativo directo con las personas presas primero dentro de prisión y luego fuera, también trabajamos  para humanizar nuestra sociedad. Desarrollamos tareas de sensibilización para dar a conocer esta realidad y el trabajo que hacemos para transformarla. Vivimos en una sociedad demasiado instalada en el ojo por ojo y diente por diente y cerrada muchas veces a asumir su parte de responsabilidad, demasiado reacia a poner los medios adecuados para reducir el sufrimiento, la desesperanza y la miseria de muchos ciudadanos. Una sociedad que mira hacia otro lado sin aceptar que la cárcel es en buena media reflejo de los desajustes que ella misma provoca.

La causa principal de que haya cada vez más  personas al borde de una situación de exclusión social es la incapacidad de la propia sociedad para promover los mecanismos necesarios de protección social, la incapacidad de esta sociedad para garantizar los derechos sociales fundamentales de todas los ciudadanos/as, puestos hoy más que nunca en jaque.

¿ Y en toda este trabajo que desarrolla Bidesari qué papel juegan las personas voluntarias que forman parte de vuestra organización?

Las personas voluntarias son el mayor capital de nuestra asociación. Las personas voluntarias juegan un doble papel en Bidesari, por una parte se convierten en colaboradores necesarios en muchos de los proyectos de Bidesari y además son agentes de sensibilización muy activos porque llevan a sus ambientes (universidad, trabajo, familia, amigos, redes sociales…) una visión de primera mano de la realidad de las personas presas, una visión diferente a la que muchas veces llega a través de los medios de comunicación.

Y, ¿Qué haces en el piso de Acogida?

Cuando hablo sobre mi trabajo siempre me preguntan, ¿Y que haces en el piso?. En estos momentos me paro a pensar y no sé que responder y es que es complicado explicar lo que significa ser Educadora Social en un piso de acogida.

Son las 7 de la mañana y suena el despertador, hoy toca pasar todo el día en el piso. Después de desayunar, ducharme y sacar al perro, me monto en el autobús de camino al trabajo. Ya por el camino voy repasando las cosas que toca hacer hoy. Como primera tarea comprar el pan y el periódico. 8:30; llego al piso, antes de abrir la puerta de entrada respiro hondo, sé que hoy será un día largo, he dejado atrás mi vida personal, las preocupaciones me esperan fuera, tendrán que aguantar unas horas más. Cuando cruzo el umbral grito un BUENOS DIAS para que se oiga en toda la casa y es que hay que empezar el día con energía y una sonrisa. En seguida aparecen los chicos por el pasillo que andan ocupados con sus cosas: limpiando la casa, ordenando su habitación… “¿Qué tal estáis? ““¿Estáis listos? “, son las primeras preguntas que hacemos.

A eso de las 9:30 o 10:00  salimos de casa todos juntos para las citas y recados que tengamos pendientes ese día. Mientras vamos de un sitio a otro son inevitables las conversaciones sobre cualquier cosa; ya sea el tratamiento, una broma, algún plan, alguna anécdota del pasado… Nos montamos en el metro mientras tenemos una conversación interesante sobre las discusiones y los conflictos. Noto que la gente sentada en sus asientos nos mira extrañada, pero no se dan cuenta de que estos chicos son los que mas pueden opinar sobre este tipo de temas, ellos mejor que nadie saben lo que es que una discusión se vaya de las manos, que no puedas controlar un enfado y que eso, acarrea consecuencias.

Volvemos a casa ya casi a la hora de comer. Preparamos la comida y allí estamos todos sentados alrededor de la mesa y es que en estos detalles es cuando te das cuenta de que somos una gran
familia. Después de una comida más que copiosa, tomamos un café y hablamos sobre los planes de la tarde. Hoy toca Taller de cocina, viene a visitarnos una de las mejores cocineras que conozco, que siempre llena nuestra nevera de platos ricos. A las 17:00 suena el timbre, ya esta aquí. Mientras dejo a los chicos en la cocina rodeando a nuestra maestra y haciéndola mil preguntas; voy
al despacho, todavía quedan cosas por hacer. Allí tengo reunión con el Itinerario Educativo de Bidesari, hay que ponerse de acuerdo en las orientaciones educativas, qué trabajar, como
hacerlo… siempre son de gran ayuda estos encuentros.

Ya son las 19:30 de la tarde y el día ha pasado volando, ahora toca pensar en mañana. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué debo preparar? Y cuando todavía no me ha dado tiempo ni a terminar; me llaman,
la cena esta lista. Cenamos entre risas, hoy ha sido un día positivo para todos. Hemos aprendido algo nuevo y hemos crecido un poco más. Y terminamos la conversación con la misma pregunta con la que empecé el día “¿Cómo estáis? “ Y es que ellos son los verdaderos protagonistas de su proceso, ellos son los que deben expresarse, hablar y compartir y nosotros debemos escuchar y orientar.

Son las 22:00 de la noche y después de despedirme con un HASTA MAÑANA cierro la puerta del piso y vuelvo a respirar profundamente.  De camino a casa es inevitable pensar en todo lo que ha sido el día, si ha quedado todo organizado para mañana, si los compañeros entenderán lo explicado… El día ha terminado, un día como cualquier otro en el piso, pero un día nuevo y diferente. Uno más que
añadir a los que faltan para terminar su proceso y otro más para que yo aprenda de lo que trata realmente ser Educadora Social y así poder responder a toda la gente que me hace esta
pregunta.

Itziar Sauto

Educadora social integrante del piso de acogida de Bidesari

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