Llevo 9 meses en el Proyecto Berrituak de Bidesari. Un proyecto que trabaja con personas que se encuentran en la última fase de su tratamiento: la (re)inserción.
Realmente estas personas vienen con un camino recorrido, de modo que esa inserción ya lleva tiempo trabajándose, pero esta es la fase donde las personas trabajan más su autonomía y protagonismo porque han realizado un trabajo personal y grupal que les permite contar con herramientas para poder cambiar de estilo de vida.
Acompañamos a estas personas un equipo de educadores, para que las diferentes áreas (personal, socio- laboral, familiar, ocio y tiempo libre, económica…) que conforman su vida se vayan integrando de la mejor manera.
Ahora mismo contamos con un grupo que está haciendo un trabajo personal de cambio impresionante y muy positivo. Es necesario recordar que no es nada fácil cambiar cuando se tiene una edad avanzada y un estilo de vida donde las drogas, la delincuencia y la prisión han estado presentes en la mayoría de sus vidas de un modo omnipresente.
Como educador es una gozada estar presente en los cambios de estas personas, y generar procesos de reflexión, para que esos cambios se mantengan en el tiempo y las persona comprendan que pese a las dificultades comienzan a sentir un disfrute de la vida que antes no se había dado o se había perdido.
Pero también en ocasiones es complicado, ver como personas que luchan por generar cambios en su vida, superan un montón de obstáculos y están en disposición de incorporarse socialmente no lo logran como nos gustaría, porque no hay trabajo.
Es nuestro caso, en la actualidad contamos con un grupo de usuarios muy capacitados por su formación y experiencia laboral, que necesitan de un trabajo para rematar su proceso de inserción. Sobre todo porque el trabajo dota a las personas de una estructura organizada en su vida cotidiana, autoestima y posibilita que la persona tenga un salario y cubrir sus necesidades básicas, a la vez que permite disfrutar de otras que con su trabajo se ha ganado.
Ahora muchas de estas personas están en la fase de rematar la jugada. Cuando has corrido casi los 90 minutos del partido y has jugado dándolo todo, falta esa jugada de gracia, ese chut por la escuadra, hasta un golpe de suerte con un gol en propia puerta. Puede que no se dé el resultado que queremos cuando lo hemos dado todo, pero yo quiero pensar que está la prorroga porque cuando las personas dejan todo en su proceso de cambio merecen su recompensa. Es cierto que aprender a vivir alejado de las drogas y acercarse a la sociedad es un triunfo enorme, porque están viendo la vida con otros ojos.
Pero yo como educador, veo su esfuerzo, y sé realmente todo lo que supone un trabajo, y por ello trato de acompañar en lo que mejor puedo. Moviéndome lo más que puedo y tocando todas las puertas para conocer todos los recursos existentes. Ellos hacen su trabajo porque no paran de moverse, de formarse y yo trato de hacer mi trabajo lo mejor posible.
Sé que muchos de ellos con una oportunidad podrían trabajar en sus profesiones: auxiliar de geriatría, camionero, encofrador, profesional de material refractario, cocinero………pero de mientras seguimos jugando el partido. Intentamos todos no perder esa motivación, porque sabemos que les llegará la oportunidad y no la van a dejar pasar.

MIGUEL YUSTE AYARZAGUENA
EDUCADOR SOCIAL DEL PROYECTO BERRITUAK
Llevo 9 meses en el Proyecto Berrituak de Bidesari. Un proyecto que trabaja con personas que se encuentran en la última fase de su tratamiento: la (re)inserción.
Realmente estas personas vienen con un camino recorrido, de modo que esa inserción ya lleva tiempo trabajándose, pero esta es la fase donde las personas trabajan más su autonomía y protagonismo porque han realizado un trabajo personal y grupal que les permite contar con herramientas para poder cambiar de estilo de vida.
Acompañamos a estas personas un equipo de educadores, para que las diferentes áreas (personal, socio- laboral, familiar, ocio y tiempo libre, económica…) que conforman su vida se vayan integrando de la mejor manera.
Ahora mismo contamos con un grupo que está haciendo un trabajo personal de cambio impresionante y muy positivo. Es necesario recordar que no es nada fácil cambiar cuando se tiene una edad avanzada y un estilo de vida donde las drogas, la delincuencia y la prisión han estado presentes en la mayoría de sus vidas de un modo omnipresente.
Como educador es una gozada estar presente en los cambios de estas personas, y generar procesos de reflexión, para que esos cambios se mantengan en el tiempo y las persona comprendan que pese a las dificultades comienzan a sentir un disfrute de la vida que antes no se había dado o se había perdido.
Pero también en ocasiones es complicado, ver como personas que luchan por generar cambios en su vida, superan un montón de obstáculos y están en disposición de incorporarse socialmente no lo logran como nos gustaría, porque no hay trabajo.
Es nuestro caso, en la actualidad contamos con un grupo de usuarios muy capacitados por su formación y experiencia laboral, que necesitan de un trabajo para rematar su proceso de inserción. Sobre todo porque el trabajo dota a las personas de una estructura organizada en su vida cotidiana, autoestima y posibilita que la persona tenga un salario y cubrir sus necesidades básicas, a la vez que permite disfrutar de otras que con su trabajo se ha ganado.
Ahora muchas de estas personas están en la fase de rematar la jugada. Cuando has corrido casi los 90 minutos del partido y has jugado dándolo todo, falta esa jugada de gracia, ese chut por la escuadra, hasta un golpe de suerte con un gol en propia puerta. Puede que no se dé el resultado que queremos cuando lo hemos dado todo, pero yo quiero pensar que está la prorroga porque cuando las personas dejan todo en su proceso de cambio merecen su recompensa. Es cierto que aprender a vivir alejado de las drogas y acercarse a la sociedad es un triunfo enorme, porque están viendo la vida con otros ojos.
Pero yo como educador, veo su esfuerzo, y sé realmente todo lo que supone un trabajo, y por ello trato de acompañar en lo que mejor puedo. Moviéndome lo más que puedo y tocando todas las puertas para conocer todos los recursos existentes. Ellos hacen su trabajo porque no paran de moverse, de formarse y yo trato de hacer mi trabajo lo mejor posible.
Sé que muchos de ellos con una oportunidad podrían trabajar en sus profesiones: auxiliar de geriatría, camionero, encofrador, profesional de material refractario, cocinero………pero de mientras seguimos jugando el partido. Intentamos todos no perder esa motivación, porque sabemos que les llegará la oportunidad y no la van a dejar pasar.

MIGUEL YUSTE AYARZAGUENA
EDUCADOR SOCIAL DEL PROYECTO BERRITUAK