Hoy hemos estado en una jornada de la red ESEN (Espetxe Sarea Euskadi –

Nafarroa), en la que Bidesari participa activamente, y cuyo contenido central era la situación y el modelo penitenciario catalán.

Nuestros compañeros catalanes nos han contado lo que supone tener transferidas dichas competencias, y realmente han sido críticos con las mejoras que deben de realizar para que ese modelo defienda y trabaje por una reinserción real y eficaz. Ellos mismos comentaban que es una competencia complicada de manejar y que a veces es la piedra en el zapato de las diferentes competencias que tienen transferidas.

Algunos de los avances en estos años han sido que prisiones como Lledoners trabajen para que las personas presas estén en el centro de su intervención educativa, favoreciendo que el tratatamiento sea clave en su inserción social.

También es un avance la disminución de la reincidencia de los factores criminológicos (llegando a un 40%).
La clave de este modelo es aprender a trabajar objetivos comunes y a favorecer el diálogo (Mesa de Participación Social) para encontrar entre todos cauces para una inserción social exitosa.

La sensación es que este traspaso de competencias presenta problemas similares a los que nos encontramos nosotros en el día a día. Parece necesario que exista una mayor voluntad política para transformar la realidad, pero no todo la responsabilidad debe radicar en la Administración Pública. También existe una desafección ciudadana que pone de manifiesto la necesidad de trabajar con y para la comunidad, para que sientan que el fracaso de la persona presa también es un fracaso comunitario.

Itziar Sauto y Miguel Yuste