Soy Joana Arranz, educadora social en prácticas en el piso de acogida Aldatzen. Hoy quiero escribiros acerca de los descubrimientos y aprendizajes que he ido adquiriendo durante este tiempo.

Siempre he pensado que en esta vida hay que hacer cosas con las que realmente te sientas llena, no me gusta esa sensación de un domingo en mi casa pensando que mañana tengo que ir a un determinado lugar y decir para mí “buff, no me apetece  nada”. Este es el primer descubrimiento del que os quiero hablar, saber que al día siguiente tengo que ir a las prácticas me da felicidad, ¡me llena!;  y podéis pensar…”es normal, llevas poco tiempo”, pero ¡no!, la misma emoción con la que yo voy al piso la noto  en los profesionales, se llenan de ilusión cada vez que saben que un chico nuevo tiene la oportunidad de entrar en el recurso. Y esto ya de entrada me parece alucinante.

En la universidad se trabajan muchas cosas pero siempre desde lo teórico y cuando  empecé en el piso no tenía mucha idea de cómo se interviene en “x” casos,  sin embargo estoy rodeada de un equipo de educadores increíbles de los que aprendo muchísimo. Todas las personas que forman  parte de Bidesari van en la misma dirección y esto hace que todo sea mucho más fácil.

Gracias a ellos he aprendido que  nuestra labor  no es resolver, sino acompañar, porque  son los chicos quienes tienen que ser protagonistas de sus propias vidas. He aprendido a generar espacios de reflexión,  donde  a veces no sólo tengo que entender las palabras, sino también el mensaje, pues a veces los chicos tienden a expresar algo mientras que su mensaje expresa otro sentimiento o tono muy diferente. He aprendido que es muy importante que las personas sean capaces de expresarnos sus miedos, sus expectativas porque solo así se podrá trabajar con ellos en todos los aspectos y hacerles ver que por expresar  dolor, miedo y/o tristeza no son más vulnerables, al revés, crecen.

Respecto a los chicos, considero que es muy difícil cambiar cuando el estilo de vida que siempre has llevado está marcado por una serie de factores que se repiten de manera continua, si a esto le añades  el factor de la edad, la situación se agrava, pues tus ideas están demasiado ancladas en ti. Sin embargo, y aunque son personas  marcadas por sus pasados lo que te enseñan día a día es que tienen muchas posibilidades, ganas e ilusión de cambio, ¡son auténticos luchadores y superan todos los obstáculos! ¡Ya poco les puede detener!

Personalmente me han enseñado a seguir creyendo que cualquier situación puede cambiar si tú quieres, porque las segundas oportunidades sí existen. Me hacen cuestionarme constantemente a mí misma, mis ideas, abrir más los ojos, ver con otra mirada y esto me parece muy enriquecedor.

Así que solo puedo finalizar con un ¡GRACIAS!

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