Como ya os hemos contado, la situación en los centros penitenciarios durante este momento de crisis sanitaria esta siendo muy complicada.  Con la finalidad de evitar los contagios en el interior de las prisiones, la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias adoptó, con fecha de 12 de marzo, algunas medidas de gran calado que afectan de manera muy importante a todas las personas presas. Entre dichas medidas, podemos destacar, junto a otras, las siguientes:

  • La suspensión de los permisos ordinarios y de las salidas programadas.
  • La suspensión de todas las comunicaciones con las familias y amistades, tanto por locutorios como vis a vis.
  • La suspensión de la entrada de las entidades y ongs que desarrollamos programas de intervención en el interior.

La aplicación de estas medidas está generando una situación de gran aislamiento e importantes limitaciones en las prisiones, que sufren especialmente las personas más vulnerables, aquellas que menos habilidades poseen, que sufren adicciones u otras patologías, que carecen de apoyos, que no tienen ingresos…

Instituciones Penitenciarias ha intentado paliar en parte esta situación elevando a 15 el número de llamadas telefónicas permitidas por semana (hasta ahora era de 10) y habilitando la posibilidad de realizar puntualmente video-llamadas con las familias desde los locutorios del centro penitenciario.

También se ha potenciado la aplicación de terceros grados en su modalidad de control telemático, para disminuir el número de personas que permanecen en prisión o tienen que pernoctar en la misma. Dicha posibilidad, prevista en el art. 86.4 del Reglamento Penitenciario y coloquialmente conocida como “la pulsera”, consiste en un dispositivo gps conectado a una línea de teléfono que controla que la persona permanezca en su domicilio en la franja horaria determinada por la administración penitenciaria, normalmente en horario de noche.

A esta posibilidad, sin embargo, no pueden acogerse la mayor parte de las personas que acompañamos en Bidesari, por carecer de domicilio propio o de acogida familiar. Nuevamente las personas más vulnerables sufren especialmente las consecuencias de una crisis. Las personas que precisan de acogida en pisos, recursos residenciales o en otros dispositivos comunitarios de la red, permanecen en prisión a la espera de que pueda gestionarse y tramitarse su acceso en este contexto de estado de alarma.

En Bidesari vivimos con preocupación este tiempo de incertidumbre en el que no podemos estar cerca de las personas que acompañamos. No por ello, estamos dejando de realizar un trabajo de acompañamiento a las personas que se encuentran en prisión y estamos desplegando diferentes estrategias para mantener en marcha sus procesos

Las personas trabajadoras y voluntarias de Bidesari estamos manteniendo contacto por carta con las personas de los centros penitenciarios de Araba, Basauri y El Dueso. Y próximamente vamos a poner en marcha un servicio de atención telefónica a las mismas. En estos momentos es más importante que nunca estar cerca y seguir apoyando los procesos de inserción que día a día estamos construyendo juntos. Queremos agradecer el compromiso y cercanía de las personas voluntarias que con su labor siguen motivando y animando a continuar. Una carta o una llamada, en estos momentos, tiene mucho valor.

Estamos leyendo noticias diferentes sobre la situación en los Centros Penitenciarios y queremos compartir con vosotros este articulo que leíamos hace días en el periódico y que de una forma sencilla explica una de las decisiones que se están llevando a cabo.

Estamos convencidos de que esta situación nos hará entender mejor la privación de libertad que viven las personas que acompañamos que, una vez más, están siendo un ejemplo de constancia y responsabilidad. Esperamos poder volver dentro de poco a acompañar de cerca todos esos procesos desde el interior de las prisiones.